Alevin A – Albalate

Después del parón en la jornada anterior obligado por la suspensión del partido de Alcolea debido a la lluvia, volvíamos a la competición con las mismas ganas que la dejamos.

Hoy hemos jugado contra el Albalate que a la espera de disputar el partido aplazado de la semana pasada supone finalizar la liga regular, es el último partido de la segunda vuelta para nuestro equipo.

El partido de la primera vuelta contra el Albalate supuso un antes y un después para nuestro equipo, después del buen trabajo realizado en los entrenos de los primeros meses de temporada se empezaban a ver cosas que hasta ese momento no se veían, pero mas importante fue que algunos de los chicos ese partido les abrió los ojos a una realidad que hasta entonces no se habían planteado, se dieron cuenta de que los chicos del Albalate tenían el sueño de ser jugadores de fútbol a pesar de tener infinitamente más dificultades que ellos para poder entrenar y jugar en condiciones adecuadas, ese día tuve la suerte de que se dieran varias circunstancias que los chicos vivieron en primera persona, el estado del campo, algunos comentarios de los padres de los chicos de Albalate acerca de la calidad de algunos de nuestros jugadores, algunos de los comentarios de los chicos de Albalate a nuestros jugadores, el proceder del buen entrenador que lleva a los chicos del Albalate, etc, todo esto sucedió en la agradable tertulia que hicimos unos y otros en el pequeño almuerzo con el que nos agasajaron en sus instalaciones los padres y entrenador Albalate.

Todo lo anterior sirvió para que en el siguiente entreno al partido, donde dedicamos los primeros diez minutos a repasar el partido, nuestros chicos dejaran de pensar que eran “los patitos feos del fútbol mundial”, y por que no, igual que otros chicos con menos medios, se atrevieran a pensar que en un futuro podrían ser jugadores de fútbol. Desde ese día, parte del grupo cambio la actitud en los entrenos, tenían una ilusión que hasta ese día no había visto, querían aprender a jugar al fútbol. Ese grupo pasó de subir a los entrenamientos a pasarlo bien jugando al fútbol, a subir a aprender a jugar al fútbol y pasarlo bien viendo día a día como mejoraban como jugadores y como equipo. Ellos sin darse cuenta empezaron a esforzarse en aprender, aprendieron que para jugar bien tienen que esforzarse en pensar dentro del campo en tomar buenas decisiones, que jugar en equipo no es lo mismo que jugar en el patio del colegio.

Desde ese momento empezaron a recoger los frutos y a poder disputar todos y cada uno de los partidos de la competición de F8 con opciones de sacarlos adelante.

Hoy hemos vuelto a jugar contra el Albalate y hemos apreciado la evolución de uno y otro equipo durante estos meses, un equipo que en la primera vuelta nos planto cara y que hoy, no solo por el resultado, también por el juego, ha habido una diferencia muy grande. Los medios de los que dispone uno y otro equipo marcan la diferencia.

Bien es verdad que no en todo el grupo aquél día por el mes de Diciembre supuso un punto de inflexión. Queda demostrado algo que en el deporte es dogma “se juega como se entrena”, y que dentro de un grupo para que este evolucione a la velocidad adecuada, todos tienen que querer aprender, no solo pasarlo bien.

Los medios con los que nos dotan ayuntamiento (con instalaciones y espacios adecuados para poder entrenar) y Club (materiales, para poder entrenar adecuadamente, entrenadores con conocimientos y ganas de enseñar, y confección de plantillas acordes a un mismo nivel a cada equipo, se traduce en resultados, no solo resultados inmediatos reflejados en las clasificaciones, también en resultados a largo plazo aumentando el nivel de los jugadores del club y por tanto aumentando las posibilidades de tener equipos en superiores categorías.