Fraga A – Alevín A

Hemos perdido ante el campeón de la competición de copa de F11, que a pesar de quedar campeón no ha sido el mejor equipo, el mejor equipo de largo, ha sido el River Monzón. Hoy nuestros chicos han vuelto hacer un buen partido, hemos ido ajustados 2-1 en el marcador y con opciones de empate hasta los minutos finales donde faltando dos minutos el Fraga ha hecho el tercero. Ya he comentado en varias ocasiones que no es casualidad que jugando de tu a tu y discutiendo la posesión al rival terminemos perdiendo con claridad, hay detalles que decantan a un lado u otro el resultado en función de pequeños cosas que nunca son casualidad, sino que son el resultado del trabajo en los entrenos y de la calidad individual de los jugadores. Pero tal como le digo a los chicos (aunque de vez en cuando hay que ganar para mantener la chispa encendida) lo importante son las formas y en eso, este equipo ha conseguido jugar bien al fútbol desde hace muchos meses. Unos jugadores mas y otros un poco menos, pero todos después de cada partido pueden decir que son un poco mejor jugadores. Hoy ha sido el último partido de la temporada, pero hoy no solo ponemos punto final a la temporada si no que se cierra un ciclo para unos jugadores que ha durado dos años y que si bien el primer año y la primera parte de este último año resultaron muy duros a todos los niveles, el balance final del ciclo lo calificaría de positivo, no excelente pero si positivo, todos los jugadores han subido de nivel y hoy son mucho mejor jugadores que hace dos años.

El primer año, debido al reparto de equipos hizo que este grupo se quedara con solamente 11 jugadores, 9 jugadores de campo y 2 porteros, un grupo que además de insuficiente en número, era muy heterogéneo, no solo en su nivel futbolístico sino también en su nivel físico, había algunos chicos con dificultades motrices y de coordinación que tenían que compartir equipo con otros que tenían mucha destreza física. Este conjunto de cosas hizo que al plantear los métodos utilizar en los entrenamientos para que pudieran progresar los chicos, me decantara por un método mas analítico y menos global, basándolo todo en proponer acciones técnicas sin oposición y con muchas repeticiones. No había otra posibilidad porque ademas de ser un grupo muy poco numeroso, la heterogeneidad del grupo hacía que los ejercicios planteados, para algunos chicos eran inalcanzable y para otros eran demasiado sencillos, siempre tenían éxito.

Todo el año fue un trabajo parecido, muy analítico, poco a poco todos los jugadores fueron mejorando sus habilidades técnicas, mucho trabajo en el manejo de la pelota con los dos pies, control, pase, control orientado con una golpeo con la otra, golpeo de cabeza etc. A nivel de toma de decisiones el progreso fue nulo, en este aspecto el grupo se comportaba como el primer día, un aspecto tan importante como este en el fútbol, no se pudo trabajar en toda la temporada por las circunstancias que rodeaban al grupo. El segundo año empezó parecido, en un principio otra vez el grupo parecía estar lastrado por las particiones de los equipos, aunque numéricamente nos correspondieron 16 jugadores (14 jugadores y 2 porteros) que es la cifra ideal para equipos de F8, la heterogeneidad del grupo, en vez de reducirse aumentó. Pero a diferencia del año anterior se dio la situación que esta heterogeneidad tan marcada, partiera al grupo en dos y esto hizo que pudiera plantear los entrenamientos en dos grupos diferentes y que por primera vez pudiera trabajar de forma adecuada la “Percepción- Toma de decisiones y ejecución”, partiendo en dos grupos de forma que los chicos no se dieran cuenta para no sentirse discriminados pero que hiciera que los chicos de mas nivel tuvieran dificultades para tener éxito en los ejercicios, y que los jugadores con menos nivel pudieran conseguir sacar adelante los ejercicios. De esta forma se entró en una muy buena dinámica de trabajo semanal donde los pasos en la mejora del grupo e individual era gigantesca. Todo esto ha hecho que lleguemos a este final de temporada con un nivel muy aceptable a nivel de grupo y con cuatro o cinco jugadores con un nivel individual muy muy alto, además de seis o siete chicos con un nivel aceptable nivel y el resto que tenía verdaderas dificultades motrices y de coordinación también hayan mejorado muchísimo en este aspecto.

En definitiva, dos años de mucho, mucho trabajo en la mesa a la hora de buscar los ejercicios adecuados para la mejora de cada uno de los chicos, mucho trabajo en el campo de fútbol para conseguir llevar a cabo los ejercicios planteados en los entrenos, pero mucha satisfacción al volver la vista atrás dos años y ver la evolución de este grupo.

Decirles a estos chicos que siempre me tendrán ahí para cualquier cosa que me necesiten y que ahora que ya no estaré en su día a día, disfrutaré desde la grada viéndolos jugar y disfrutar del fútbol. A los padres decirles que sigan confiando en el fútbol como complemento a la educación de los chicos, porque éste facilita mucho estar cerca de los chicos y de sus amistades, pero también que sean realistas y que vean lo que tienen en casa, que ninguno de los chicos que hay en el futbol base de Barbastro será Messi, pero que hay unos chicos con mas nivel que otros y esto hay que aceptarlo, que los minutos jugados en los partidos normalmente son proporcionales al esfuerzo en los entrenos, y que dejen gestionar esto a los entrenadores que son los que mejor conocen el día a día del equipo.